En las tiendas oficiales de Nespresso y distribuidores de tecnología autorizados, los clientes compraban máquinas pero se iban sin cápsulas. El resultado era una experiencia incompleta. Sin primer café, sin conexión real con la marca.
El desafío era simple y poderoso al mismo tiempo: cómo convertir un punto débil del recorrido de compra en un momento de marca memorable, sin una gran producción ni una activación compleja.
La respuesta fue el price tag. Lo rediseñamos por completo, transformando una etiqueta de retail estándar en una pieza de marca premium con una cápsula Buenos Aires Lungo incorporada directamente. Cada máquina vendida llegaba con su primer café ya incluido. La experiencia empezaba antes de que el cliente llegara a su casa.